Mate Cosido

La historia

Mate Cosido

Mate Cosido

En la década del 30, en el Territorio Nacional del Chaco en Argentina, la fiebre del oro blanco y del oro rojo -algodón y quebracho- atrajo a inmigrantes europeos. Conjuntamente, los primeros saqueadores de las riquezas del país se consolidan como empresas multinacionales: Bunge y Born, Dreyfus, Anderson y Clayton.

Comienza la explotación a los pioneros colonos que quedan entrampados en créditos imposibles de pagar y deben sobrevivir con míseros jornales.Los “bandidos rurales”, culturalmente anarquistas, emergen para hacer justicia por mano propia: asaltan y secuestran a los grandes empresarios y estancieros (“los que le roban al pueblo”,como decía el mismo Mate Cosido), enriquecidos sin control del Estado y casi siempre con su complicidad, y reparten el fruto de sus millonarios atracos entre los empobrecidos colonos.

Segundo David Peralta, llamado Mate Cosido por una cicatriz cortante que tenía en la frente, era un hombre muy culto que se comportaba con mucha humildad y educación; tal como se evidenciaba en las cartas abiertas que escribía desde la clandestinidad y se publicaban en las revistas de la época. Sus aventuras conmovieron a todo el país en dicha década. Los pobres del campo le brindaban ayuda, celebraban sus hazañas y lo convirtieron en un mito.

Con su estilo no violento y su generosidad para con el humilde, logró una red de colaboradores que penetró en la misma policía. Ya era imposible circular con dinero por el Chaco, ni los caminos, ni los trenes ni los bancos aseguraban nada. Invariablemente estaría allí Mate Cosido, en un cruce de caminos polvorientos y solitarios para interceptarlos con su banda golondrina, contratada para la ocasión: “Disculpe señor, le voy a sacar lo que austed le sobra” era la frase más recordada de sus asaltados.

Las poderosas multinacionales a las que robaba daban lo imposible a las fuerzas de seguridad para que atraparan a este “bandido de los pobres”. Tanto que en 1938 se crea la Gendarmería Nacional, concebida para proteger las fronteras del país, pero va como primer destino al Chaco, que no las tenía. Se le encomienda la primera frontera caliente del país: la que se constituía entre ricos y pobres, entre explotadores y explotados. Y su primer caso: Mate Cosido, quien tenía controlada a toda la delincuencia del Chaco contratando bandas para cada golpe. Todos aseguraban haberlo visto sólo una vez, y hasta algunos llegaban a dudar de su existencia real. Ni la Gendarmeria Nacional ni la policia han logrado jamás encontrarlo y hasta el día de hoy se desconoce cual fue su paradero.